Qué es y para qué sirve
Es un proceso ordenado para observar cómo aprende un niño, cómo se regula emocionalmente y qué necesita para avanzar. Se apoya en pruebas estandarizadas, aplicadas e interpretadas por profesionales con cédula, y en la información que aportan la familia y la escuela.
Sirve para dejar de suponer. Cuando algo no avanza, lo habitual es probar estrategias a ciegas durante meses. La evaluación acorta ese camino: dice dónde está la dificultad y qué tipo de trabajo tiene sentido.
Cuándo tiene sentido hacerla
- La pidió la escuela. La maestra o el departamento psicopedagógico recomendaron una valoración. Si es tu caso, quizá te sirva más empezar por esta página, escrita para ese momento.
- Algo no avanza. Llevan tiempo intentando cosas —más práctica, más apoyo en casa, regularización— y el problema sigue igual.
- Hay un diagnóstico previo incompleto. Ya existe una valoración anterior, pero no alcanza para armar un plan de trabajo, o no explica lo que están viendo hoy.
El proceso
- Primera cita. Noventa minutos de entrevista con ustedes, sin el niño. Revisamos el motivo de consulta y definimos qué conviene evaluar.
- Definición de la batería. Elegimos las pruebas según lo que el caso requiera. No aplicamos pruebas de entrada por costumbre.
- Aplicación. Las sesiones de aplicación con el niño, en el centro.
- Informe. Redactamos un informe escrito con la interpretación de resultados.
- Sesión de devolución. Nos sentamos con ustedes a leer y explicar el informe: qué se encontró, qué significa y qué sigue.
Qué se llevan
Un informe formal con la interpretación de resultados, en formato presentable, listo para entregarse en la escuela. Y la sesión donde se los leemos y explicamos, porque un informe que nadie traduce no le sirve a nadie.
Si el niño continúa en proceso con nosotras, ese informe se convierte en el punto de partida del plan de intervención, con seguimiento cada cinco semanas y revisión con la escuela cada tres meses.
El costo
No publicamos una cifra porque no existe una sola: el costo depende de cuántas pruebas requiera el caso, y eso no se sabe antes de escuchar a la familia.
En la primera cita —$1,250, noventa minutos— sales con el plan de evaluación y su costo por escrito, enviado por correo, sin compromiso de continuar.
Evaluar no es etiquetar
Es la preocupación que más escuchamos, y es razonable. Evaluar es entender cómo aprende, cómo se regula y qué necesita. La evaluación orienta un plan de trabajo, no define quién es tu hijo.
Quiénes la aplican
- Almudena Rivera Gómez
Lic. en Psicología por la Universidad Anáhuac, cédula profesional 13692104. Maestría en Orientación Educativa Familiar. - María José Escobar del Valle
Lic. en Pedagogía Organizacional y Educativa por la Universidad Anáhuac, cédula profesional 15237439. Maestría en Neuropsicología y Educación.
Las dos llevan el caso juntas, con la misma información.
Respondemos el mismo día, de lunes a viernes de 10:30 a 20:00.